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Tomé la decisión, y ¿Ahora qué?

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Escrita por Tania Alfaro

Es una experiencia que desde un principio requiere de investigación para saber que es lo primero que se necesita hasta el último detalle, luego conseguir toda la documentación que se solicita, tanto de las universidades como del gobierno.

Hoy en día la mayoría de universidades chilenas están ofreciendo un amplio abanico de lugares donde se pude postular, esta elección dependerá en un comienzo del idioma, ya que si es inglés lo más seguro es que se necesite dar un examen para obtener el certificado, elegir si se prefiere el frío o el calor, playa o nieve, deporte o cultura, si se quiere estudiar más o menos, etc. Por ejemplo si se desea playa probablemente sea California o Australia, no quieres un idioma extranjero, se pensará en España, si se busca cultura, arte, arquitectura, a la mente se vendrá Italia, Francia, Inglaterra, Alemania.

Luego viene la etapa de preparación del intercambio mismo, donde vivir: ¿En el campus o fuera?, ver los ramos que se cursarán y por lo mismo cuáles de ellos se podrá convalidar, completar todos los documentos que la universidad te pide, etc. Y por supuesto más allá de lo que respecta la universidad, pensar en lugares que se quieren recorrer, porque si ya se vive en otro lugar, aprovechar cada fin de semana que puedas para conocer los alrededores.

Llega el momento de enfrentar lo nuevo que comenzarás a vivir, te bajas del avión y  te preguntas ¿Qué hago acá? Para la mayoría es la primera experiencia de vivir fuera de la casa por más tiempo. La personalidad que hay que fortalecer para conocer gente, profesores, alumnos de todas partes del mundo, ¿Cómo será tu primer día de clases? Enfrentarse a problemas que puedan presentarse ¿Qué pasa si te da apendicitis? ¿Qué pasa si jugando fútbol o tenis te lesionas? Intentemos que lo primero que hagamos no sea llamar a tu país de origen, sino que sea llamar al seguro que todos deben tener y del cuál por supuesto debes de estar enterado. Sacar provecho de cada minuto, perder el miedo a aprender, a sentirse mal porque no entendiste un chiste que dijo un extranjero en otro idioma. Empiezas a darte cuenta de que si eres capaz de hacer muchas cosas las cuales estás acostumbrado hacen por ti, por ejemplo si no sabes cómo lavar tu ropa, tendrás que aprender al igual que lavar la loza o hasta te toque limpiar un baño. Además tienes la libertad de hacer muchas cosas que no harías estando en tu país, comienzas a descubrir valores nuevos en ti y ahí está la experiencia que vas adquiriendo.

Cuando ya llega el momento de volver sentir que cumpliste, que estás feliz por lo que hiciste y volver satisfecho sin arrepentimiento en importante, porque más de alguno después se pregunta “¿Por qué no habré ido a “tal” paseo?”, “Debiera haber tomado tal ramo que no existe en Chile”, etc. Y finalmente el regreso, primero el agrado de llegar a tu casa, tu cama, tu todo, pero luego viene echar de menos esa libertad que tenías estando fuera. Muy importante también es mantener todos los contactos de amigos/as, conocidos/as que hiciste, ya que no hay nada más entretenido que juntarse posteriormente en otro lugar del mundo y recordar todos esos momentos vividos. Sin duda que la experiencia es espectacular.

Tania Alfaro
Columnista Jóvenes Líderes

 
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