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Columna El Mercurio - Jóvenes Líderes

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No es el modelo, ¡son las personas!

Uno de los tiempos que más se ha enfatizado en el último tiempo es el del modelo económico. Algunos critican la falta de propuestas del actual sistema, el exceso de intervenciones; otros critican el modelo en sí mismo y proponen modificarlo. Pero, ¿por qué se lo critica?, y ¿qué cambios se le quiere hacer? La discución tal como va no es productiva, no apunta al problema real, es más bien teórica. ¿Ustedes creen que todo el bombardeo sobre este tema terminará por convertirseen un proyecto de ley? ¿Creen que el sistema va a girar en 90 grados? Personalmente creo que esta discución es algp etéra. La interrogante que surge es: ¿perfeccionar el modelo o bien crear una consiencia más solidaria en las personas?

Las directrices económicas en las cuales se basa el modelo chileno al parecer son bastante aceptadas por la mayoría y por seguro de los futuros gobernantes. Por lo que si bien está claro que el modelo no es perfecto, ya que requiere muchos cambios, todavía en general funciona. Por lo tanto, y esto no es conformista, el modelo en el corto plazo no va a cambiar.

Personalmente, no creo que el problema esté en el modelo, sino en la falta de conciencia de nuestra sociedad, conciencia de que existen otras personas alrededor nuestro, muchas veces diferentes pero igual de valiosas. El problema va más allá de la concentración de la riqueza, de los impuestos o la libre competencia. El problema de hoy es social y para solucionarlo se requiere de un esfuerzo de todos los chilenos.

Ejemplos hay muchos. Se imagina qué distintas serían las viviendas básicas si las personas que las diseñan vivieran en esos 35 metros cuadrados por un par de meses, o los que pagan $120.000 mantuvieran a sus familias con el sueldo mínimo. En una empresa bebestibles chilena y un banco los trabajadores parten de la base mínima de un sueldo de $350.000 al mes. Esta iniciativa demuestra una comprensión de la realidad social y una medida concreta para solucionarla. Además lo más probable es que el nivel de compromiso con la empresa sea mucho mayor, lo que genera indiscutiblemente más utilidades ya que esos trabajadores quieren que a su empresa le vaya bien e incluso se generará una mayor competencia por parte de otros trabajadores por ingresar a trabajar en esta empresa. Más importante aún es que tanto trabajadores como los accionistas son más felices.

¿Fue el modelo el que les dijo a estas empresas cuánto debían pagar? No. Fue de iniciativa propia, pero una iniciativa que el modelo sin imponer permitió.

Esto mismo se aplica en todos los niveles de la vida empresarial y cotidiana por igual. Ejemplos de éstos son el salario y el trato que le damos a las personas que trabajan alrededor nuestro, desde el cartero hasta el barrendero, desde la persona que atiende en el local de la esquina hasta la persona que come todos los días con nosotros. Qué distinto sería si todos tuviéramos un trato más digno hacia el otro, de forma de hacer de Chile un país modelos para vivir.

En síntesis, el modelo es abierto, remarca las libertades individuales. Es lo suficientemente abierto que permite libertades tales que se puedan ejercer muchos actos, desde la evasión de impuestos hasta pagar salarios dignos a los trabajadores. Creo que el problema no está en el modelo, sino en las personas. No hemos sido capaces de aprovechar las libertades que éste nos da, aprovecharlo no sólo por el bien propio, sino por el bien común. Por lo tanto,  creo que es hora de preguntarnos sobre nosotros mismos, mirar nuestra actitud para con nosotros  y para con quienes nos rodean. Este año que comienza será un año de ¿cambios y monotonía, de utopías y fracasos. Está  claro que el modelo seguirá siendo el mismo, pero ¿por qué no lo hacemos un poco más humano? Es dejar de tratar de pensar en nuestros propios beneficios y buscar caminos que contribuyan a cambiar la realidad de miles de personas que día a día luchan por una oportunidad que les permita alcanzar la felicidad para ellos y sus familias. (www.joveneslideres.cl)

"Que distintas serían las viviendas básicas si las personas que las diseñan vivieran en esos 35 metros cuadrados por un par de meses"

Maximiliano Raide P.
Presidente Ejecutivo
Jóvenes Líderes


 
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