Víctor Hugo Puchi pudo ser un ganadero de la Patagonia como su padre y abuelo, pero hizo un MBA en Chicago y hoy preside la segunda mayor salmonera del mundo, AquaChile. También es dueño de las tierras donde creció y que podrían ser inundadas por un embalse de Endesa en el río Baker: está dispuesto a dar la pelea para evitarlo.Cuando niño, Víctor Hugo Puchi Acuña cabalgaba durante tres días desde su casa en la estancia La Colonia, cerca de Cochrane en la Undécima Región, para llegar hasta su internado en Chile Chico. Cuarenta años más tarde, ya convertido en un exitoso empresario, decidió junto a sus hermanos recuperar la estancia que había sido de su padre, volver a las raíces. Pero hoy esas tierras podrían ser inundadas por una de las centrales hidroeléctricas que proyecta Endesa. Y los Puchi Acuña ya empezaron a moverse para intentar impedirlo.
"Ahí está nuestra historia", resume Víctor Hugo Puchi (53), y enfatiza que para él es un deber promover la oposición a los embalses, pues el resto de los afectados son pobladores más humildes y fácilmente influenciables. Como muchos de ellos, desciende de los primeros colonos de la zona, pero hoy es el presidente de la mayor salmonera del país y la segunda del mundo, AquaChile. A través de Forestal Patagonia, junto a sus hermanos Mario y Juan Carlos, y a Pablo Aguilera, es dueño de la mitad de la empresa que crearon en 1988, mientras la otra mitad está en manos de los también ayseninos Claudio y Humberto Fischer.
La pelea contra Endesa nada tiene que ver con AquaChile. Es un asunto familiar y los Puchi, que se cuentan entre los empresarios más importantes de la región, están decididos a dar la batalla contra la eléctrica. Son 2.000 de las 20.000 hectáreas que tienen en la zona sur austral las que quedarían bajo el agua y donde ya tienen planes para levantar un lodge de pesca y destinar parte de los humedales a un Santuario de la Naturaleza. Muy cerca, además, se encuentra la mayor reserva de huemules del país. Puchi entiende que el proyecto energético puede ser importante para Chile, pero cree que el daño en la región sería más grande que la energía producida. Considera que pasa a llevar los derechos de personas que hicieron patria y que atenta contra el concepto de Patagonia, "que tiene un tremendo valor futuro".
"Vamos a dedicar tiempo y recursos para que esto funcione. Es nuestro proyecto de vida", anuncia. Están recién empezando. Planean abrir una oficina y contratar un abogado para asesorar a la gente. Es otro de los cinco hermanos, Alejandro Puchi, el más activo en la campaña de información en Cochrane y en el respaldo de la organización ciudadana creada para oponerse a Endesa: "Los defensores del espíritu de la Patagonia".
Víctor Hugo Puchi tiene experiencia en intentar detener megaproyectos en la zona. Cuando fue presidente del gremio que reúne a los salmoneros, SalmonChile, le tocó dar la batalla contra la planta de aluminio Alumysa. El fuerte lobby político que realizó el gremio fue uno de los factores que explican la suspensión del proyecto.
De Cochrane a Chicago
Fue a comienzos del siglo pasado que Etelviro Puchi se instaló en la XI Región. Apostador y vividor, como la mayoría de los colonos se dedicó a criar vacas y llegó a tener grandes terrenos. Humberto, el mayor de sus nueve hijos, empezó a estudiar Veterinaria pero terminó dedicado a la ganadería en la estancia La Colonia. Ahí su hijo, Víctor Hugo, soñaba con ser un gaucho. Su mundo empezaba y terminaba en la Patagonia.
Las humanidades las cursó en Coihaique en el liceo San Felipe Benicio de la congregación de los Siervos de María, hasta donde llegó la American Field Service a ofrecerle una beca de intercambio a Estados Unidos para premiar sus excelentes notas. Dudó. Lo más lejos que había llegado era Comodoro Rivadavia y esto sonaba demasiado grande, demasiado lejano. Fue su amigo sacerdote Faustino Gazziero -el mismo que fue asesinado en la catedral de Santiago- quien lo convenció de que tenía que aprovechar la oportunidad porque además tenía facilidad para los estudios.
El viaje le cambió la vida. Estuvo un año instalado en Syracuse, en el estado de Nueva York, en la casa de una familia a la que todavía visita. El shock inicial fue fuerte, pero le abrió los ojos a otro mundo. "Sin ese viaje habría sido ganadero en Aysén o a lo más veterinario", reflexiona hoy. Por eso su siguiente destino fue Ingeniería Comercial en la Universidad Católica, un reducto de la elite que a comienzos de los setenta funcionaba en Los Dominicos. Iba un curso más abajo que René Cortázar, José Pablo Arellano y Pablo Piñera, y era compañero de Marcos Zylberberg, el fallecido Alfredo Andonie, Jorge Bunster, Baltazar Sánchez y Fernando de Solminihac. La vida en un pensionado con otras 70 personas de diferentes lugares y carreras terminó por abrirle los ojos a una nueva realidad.
Fue su profesor de Finanzas quien lo invitó a unirse a las filas del grupo BHC del fallecido Javier Vial, uno de los más importantes de la época. Llegó a ser subgerente de Finanzas de CTI cuando el "gran jefe" del holding, Rolf Lüders, le puso el desafío de hacer un posgrado con una "beca BHC". "Si quieres ser una persona importante en el grupo tienes que hacerlo", le dijo Lüders. A Puchi la idea no lo convencía demasiado, pues ya estaba casado y tenía dos hijos, pero como lo decía Lüders se sintió casi forzado y postuló a la Universidad de Chicago, donde hizo un MBA.
Partió a los 28 años y fue compañero de otros chilenos más jóvenes que luego serían destacados ejecutivos y empresarios: Francisco Pérez (Quiñenco), Juan Bilbao (Consorcio), Alfredo Moreno (Sodimac) y Cristián Varela (Colo-Colo).
A su regreso lo designaron gerente de administración y finanzas de Inforsa, que ya estaba afectada por la crisis financiera del 82. Se hizo cargo de la reestructuración y la relación con los acreedores, que terminó con la venta a la Papelera. Ahí empezó a cultivar sus buenas relaciones con el sistema financiero que sus pares le reconocen hasta hoy. De hecho, fueron los bancos quienes lo propusieron para que se hiciera cargo del sobreendeudamiento de Hucke-McKay, que terminó en una buena negociación con la venta a Nestlé.
De ahí saltó a la gerencia general de Iansa y luego a Quiñenco, donde en el naciente departamento de Estudios asesoró al grupo Luksic en los primeros pasos de Madeco en Argentina, en la búsqueda de oportunidades hoteleras en la región y de nuevas tecnologías para CCU.
El salto a los salmones
Durante sus últimos años como ejecutivo, Víctor Hugo Puchi se convirtió también en un empresario de fines de semana en el naciente negocio de los salmones. Su hermano Mario y su amigo Pablo Aguilera habían trabajado en Sernapesca y gracias a becas de la Cooperación Japonesa habían aprendido del desconocido mundo de los salmones, que hasta entonces nunca se habían cultivado en el Hemisferio Sur. En 1987 se "privatizaron" y partieron a trabajar a Mares Australes. Su hermano era jefe de un centro de piscicultura cerca de Frutillar y fue durante unas vacaciones que Víctor Hugo Puchi conoció en terreno lo que hacía. "Iba todos los días. Tenía la idea de que había gran potencial pero dependía de la administración que estaba a cargo", cuenta. Él tenía formación financiera y buenos contactos, mientras que su hermano y Aguilera se contaban entre quienes más sabían de salmones.
En 1988 se tiraron a la piscina con una inversión propia de US$ 60.000 y un crédito de US$ 200.000. Durante cuatro años Víctor Hugo viajaba cada fin de semana a Puerto Montt a revisar los números de la naciente AquaChile, pero llegó el momento en que tuvo que elegir y optó por dejar un trabajo seguro en una de las empresas más importantes del país (Quiñenco). "Eso nos dio más seguridad para seguir creciendo", asegura.
En 1997 se unieron con Salmones Pacífico Sur, propiedad de los hermanos Fischer. Se produjo una integración vertical que potenció los negocios de ambas compañías, pues mientras los Puchi tenían piscicultura y vendían los pequeños pescados smolt para que otros los engordaran, además de una planta de procesamiento, los Fischer se especializaban en el paso intermedio. Se quedaron con el nombre de AquaChile. "Cada uno estaba muy consolidado en lo suyo y tuvieron una sinergia muy grande", comentan en la industria.
Quienes conocen la empresa dicen que mientras el fuerte de Víctor Hugo Puchi es lo financiero, el de Humberto Fischer es lo comercial. Además, Mario Puchi es el experto en producción de peces, a cargo del día a día en Puerto Montt, y Juan Carlos Puchi es el encargado en Coihaique. "Los socios de las salmoneras suelen aparecer sólo en los directorios. Ellos trabajan activamente. Son familias sureñas que han logrado consolidarse", dice un cercano a la empresa.
AquaChile fue creciendo por sí sola, hasta que el año pasado hicieron la primera adquisición -la participación de Sigdo Koppers en Aguas Claras- de las muchas que han sorprendido últimamente. En dieciocho meses el tamaño de la empresa se ha duplicado y esperan cerrar este año con una facturación de US$ 350 millones y la venta de 92 mil toneladas.
Según un ex colaborador, todas las compras tienen historia, las han ido pensando en el tiempo y dejando varias alternativas en el camino. "En eso están siempre Víctor Hugo y Humberto Fischer", comenta, mientras otra fuente ligada al mundo salmonero añade que ambos "tienen miradas estratégicas complementarias".
Clave para la expansión de 2005 fue un crédito sindicado tomado a principio de año: US$ 165 millones, un monto nada usual en la industria salmonera. De ésos ya han desembolsado US$ 120 millones: primero compraron la participación de Sebastián Piñera, Juan Eduardo Errázuriz y Felipe Lamarca en Aguas Claras, con lo cual completaron el 100%; en julio adquirieron el 60% de Salmones Chiloé y el 100% de Salmones Austral; en agosto sumaron el 50% de Los Glaciares (vinculada a Pacific Star); a fines de noviembre tomaron el control de Robinson Crusoe con el 60%; y a comienzos de diciembre adquirieron el 60% de Rain Forest Aquaculture, una empresa costarricense que lidera la venta de tilapia fresca (un pescado blanco) en Estados Unidos.
Según cuenta Puchi, han privilegiado un modelo de asociaciones por sobre las compras. La estrategia busca un crecimiento a menor escala aprovechando las ventajas comparativas de las nuevas empresas, que mantienen administraciones independientes, muchas veces las mismas que tenían antes del ingreso de AquaChile. Al mismo tiempo se aprovecha el volumen y las redes comerciales del nuevo controlador, lo que reduce los costos.
Con la idea de tener financiamiento a mano y sano en el futuro, podrían abrirse a bolsa durante el primer semestre de 2006, para lo cual ya contrataron la asesoría de IM Trust. Pero miran más lejos: en los planes está abrirse luego a la bolsa en Noruega, "el" otro país salmonero.
Herencia gremial
"Víctor Hugo es un empresario regional que ha entendido el negocio global", grafica una fuente de la industria, donde Puchi se ha ganado prestigio no sólo por su rol como empresario, sino también como dirigente gremial.
Asumió la presidencia de SalmonChile en 2001 en forma interina por dos meses, pero lo pillaron sucesivas crisis del sector (acusación de dumping en Europa, detección de verde malaquita y bajo precio del salmón) que hicieron que se quedara dos años. "Ahora es un líder bastante indiscutido en la industria", dice un ex dirigente, quien agrega que "en SalmonChile fue capaz de ordenar y unir a la industria para asumir las dificultades con éxito".
Pese a que es más bien retraído, quienes lo han visto en acción comentan que cuando hay un conflicto es directo y pone los puntos sobre la íes. Además de sus buenas relaciones con los otros empresarios, tiene excelentes contactos con las autoridades. "Era una persona abierta a acoger peticiones y exigencias para que la industria asumiera una mayor responsabilidad social. Cumplía con sus compromisos, como por ejemplo el Acuerdo de Producción Limpia que no todos querían suscribir", dice el ex intendente de la Décima Región, Patricio Vallespín.
"Se maneja con todas las autoridades importantes del sector, pero no le interesa estar sentado en la Sofofa sino que sólo lo regional y estrictamente gremial", cuenta alguien que lo conoce.
Cuando dejó la presidencia de SalmonChile le regalaron un par de espuelas de plata, pues si bien vive de los pescados, su mayor afición son las cabalgatas al aire libre. Las mismas que hacía cuando niño desde Cochrane a Chile Chico.
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